martes, 14 de diciembre de 2010

You're not alone.


   Si el sol comienza a esconderse y podemos notarlo a través de aquel atardecer. No sólo podemos verlo, también podemos sentirlo a través de la fría sombra nocturna en nuestra piel. Queremos aprovechar los últimos destellos que emerge esa gran estrella luminosa, pero ese pensamiento, ese saber sobre su futura desaparición, nos provoca desesperación… No te vayas mi sol, no me dejes sola en la oscuridad de la noche…Porque sola no puedo seguir, sola me cuesta sentir la felicidad de la luz. No me dejes caer en el frío piso azul. Oh, no lo hagas de esta forma.
   Él nos promete volver, promete iluminar nuestros días con su calidez… Pero no podemos hacer nada con eso. ¿Por qué todas sus promesas nos parecen tan abstractas? Son lo más concreto, y la desesperación sigue en nuestras entrañas. ¿Qué hago con falsas promesas mi sol? ¿Qué hago con esto que no puedo tomar, sentir, soñar, vivir, observar? Tengo la más pura confianza existente, pero tan sólo saber que me espera una oscura noche, una fría y larga noche sola… ¿Qué es lo que puedo hacer yo en este tiempo? No puedo viajar al más allá, no puedo sonreír, no puedo dormir… Simplemente puedo añorar tu frágil iluminar, simplemente puedo anhelar la valiosa mañana… Esa pequeña etapa de saludos hacia vos.
   Nunca vas a estar solo. Las promesas pueden verse a través de la oscuridad, con confianza. A través de la desesperación, a través de la ansiedad. A través de esa triste canción que revolotea por nuestra cabeza, sólo en nuestros más oscuros pensamientos que comienzan a elevarse y pueden verse tan perfectos en aquella noche.
   Y así es como existen las estrellas, y con las estrellas no hacemos nada. Puedo observar las estrellas durante toda la noche, puedo observar cómo mueren, ¡Qué amargura! ¿Qué va a ser de mí, entonces, en mi extrañar? ¿Qué va a ser de mis profundas pesadillas nocturnas, de ese agujero negro, de ese vacío, que las estrellas muertas dejan en mí? Y otra estrella nueva no puede reemplazar lo perdido, porque sé que la observaré para que ésta caiga otra vez.
   Entonces, la noche despierta nuestros más vulnerables sentimientos. ¿Cómo hacer, querido sol?

 Y nació la Luna.



¡Qué perfección contienen los días y las noches ahora! Despido al Sol y saludo a la Luna.