sábado, 22 de enero de 2011

Cuando la profundidad termina y vamos hacia el más allá...

    El sol brillaba, en esas tardes en las que nada importaba. Su corazón latía, a medida que observaba el horizonte, el atardecer y pensaba en la nueva Luna.
    La noche se acercaba- y debo confesar- esto lo estremecía un poco. “¿Qué es lo que me deparará esta noche?”. Nada sabía, pero quería saberlo todo.
    Comenzó a abrir sus ojos, y emprender su caminar, necesitaba un descanso mental… Prepararse para esa noche iba a consumir una cantidad considerable de su tiempo. Y no era que apreciaba mucho el tiempo, pero sabía que corría y en algún momento su noche iba a terminar, porque “todos somos esclavos del tiempo, aunque no creamos en él”, tal como él decía.
    Llegando a su hogar, recostándose, cerrando sus ojos y llevando muchos pensamientos (algunos agradables, otros amargos) a su mente. Pensaba en todo lo que le quedaba por hacer, en todo lo que le quedaba por observar, en todo lo que le quedaba por decir… Principalmente, se concentraba en la última tarea. ¿Cómo iba a decir todo lo que llevaba dentro? Si entenderse a sí mismo era un trabajo duro y llevarlo a las palabras aún más difícil.
    Finalmente, decidió no pensar en eso.
    Llegó la noche para nuevos dilemas. Tomando café, sentado en una pequeña mesa, escribiendo cosas sin sentido alguno (sólo por la razón de que no comprendía por qué lo hacía). Sus últimas noches se basaban en eso. Ah, y en un poco de música de fondo. Eso siempre lo inspiraba.
    Su mente le proponía varios caminos, varias palabras, varios acertijos. No podía resolverlos. Observó una vez más su entorno, pensando que si no podía entender sus sensaciones y sentimientos a través del uso de palabras, quizás las imágenes podían ayudarlo.
Extrañamente, en su mirar (también denominado sinsentido por él) encontraba que todas las cosas eran mágicas. Aún sin saber porqué, caminó y se animó a observar más cosas. Así es como se encontraba ahora: girando, tambaleando, caminando, corriendo, y viendo la magia de todas las cosas de su alrededor. Como si estuviera dentro de un caleidoscopio.
    Cuando apenas pudo darse cuenta, la mañana estaba brillando y saludándolo a través de su ventana. Ésta vez no podía creerlo. “¿Por qué perdí esta noche? ¿Qué es lo que me llevó a esto?”. Se detuvo un segundo, y se planteó más dudas… “¿Realmente me perdí esta noche?”  Entonces, llegó a la conclusión de que sólo había sido un paso más para ver las cosas claramente. Aunque ni siquiera sabía qué es lo que quería ver.
    Tomando su café de la mañana y con una noche desvelada y “casi perdida”, observó más cosas. ¡Hasta los gustos se le hacían especiales! ¿Por qué nunca se había sentido así? ¿Por qué ahora le tocaba volar?
    Sólo le bastó pasar unas cuantas noches para comenzar a convivir con esa magia interior, que lo hacía elevarse de sus profundidades pasadas y dejarlas en el olvido. Y comenzó a conformarse con eso, a sentir que le tocaba por el sólo hecho de ser él mismo. Comenzó a sentirse feliz.





sábado, 15 de enero de 2011

Speed of sound.

¿Cuánto tiempo desde que lo sé?

¿Después de que comenzó, después de que comencé?
¿Cuánto tiempo después de que decidiste?
¿Después de que supiera cómo se sentía?
¿Dónde, a dónde voy?
Si nunca intentas, nunca sabrás
¿Cuánto tiempo desde que he estado escalando
de mi lado de esta montaña?

Mira arriba, yo miro la noche
Los planetas se mueven a la velocidad de la luz
Trepa arriba de los árboles
Cada oportunidad que tienes
Es una oportunidad que atrapas
¿Cuánto tiempo me tendré que quedar
Con la cabeza atascada bajo la arena?
Comenzaré, después pararé
O después veré las cosas tal como son

Todos esos ruidos y todos esos sonidos
Y todos esos lugares que encontré 
Y los pájaros van volando a la velocidad del sonido
Para mostrarte cómo todo comenzó
Los pájaros vienen volando desde el interior
Si pudieras verlo, lo entenderías

Ideas que nunca buscarás
Todos los inventores no podrían diseñar
Los edificios que construiste
Japón y China los iluminarán
Las señales que no podría leer
O una luz que no podría ver
Debes creer en algunas cosas
Pero otras son rompecabezas, me confunden


Todos esos ruidos y todos esos sonidos
Y todos esos lugares que encontré 
Y los pájaros van volando a la velocidad del sonido
Para mostrarte cómo todo comenzó
Los pájaros vienen volando desde el interior
Si pudieras verlo, lo entenderías
Oh, cuando lo veas lo entenderás

Todas esas señales, sabía lo que significaban
Puedes inventar algunas cosas
Algunas fueron hechas, otras enviadas
Y los pájaros van volando a la velocidad del sonido
Para mostrarte cómo todo comenzó
Los pájaros vienen volando desde el interior
Si pudieras verlo, lo entenderías
Oh, cuando lo veas lo entenderás








lunes, 10 de enero de 2011

*

    "Muchas veces andamos por la vida sin saber exactamente qué es lo que estamos buscando. En otras ocasiones, andamos firmes por caminos que ya conocemos, tan seguros y con una perfecta convicción sobre lo que queremos encontrar".
    ¿Qué pasa con las personas que se cruzan en nuestro andar?
    Caminamos por las calles de una misma ciudad y observamos muchas caras (algunas conocidas, otras nuevas). ¿Nos vamos a volver a cruzar con esas personas? ¿O sólo son simples maniquíes que están ahí para completar un espacio vacío?
    Las personas especiales no son pocas, aunque a veces parezca que no están. Simplemente están bien esparcidas por el mundo, ¡escondidas! Esperando por su actuar. A algunas de ellas nunca las vamos a conocer, otras esperan por llegar al mundo, una pequeña cantidad se encuentra presente en nuestra vida y las demás sólo son parte de nuestro pasado (y de nuestros más preciados recuerdos).
    No te preocupes, siempre hay una persona esperando para encandilarnos con su brillar.


    Son nuestras personas 
    poco convencionales. 
Son nuestras personas
especiales.

Y si alguna de todas esas caras que observamos a lo largo de nuestros días no se hace presente en otra ocasión de nuestra vida... Entonces, esa persona no era la especialmente indicada para participar de ella.



Porque al fin y al cabo, si encontraste una vez a esa persona especial, la vas a observar ahí una vez más.



    Solamente nos queda pensar cuán especiales somos en la vida de los demás.
    Quizás nunca sepamos el grado en cantidad, pero si estamos ahí es porque brillamos más que nunca...

martes, 4 de enero de 2011

Untitled

Otra vez, un llanto desesperanzado en los ojos del fantasma
Otra vez estoy arrodillado y mis manos están en el aire,
Otra vez oprimo mi cara en tu recuerdo
Pero nunca sé si es real.
Nunca supe cómo me quería sentir

Nunca dije completamente lo que quería decirte
Nunca supe manejar las palabras para explicarte

Nunca supe cómo hacerlas creíbles
Y ahora el tiempo se ha ido,
Otra ocasión incompleta

Peleo desesperadamente contra esta diabólica frivolidad,
Mientras siento que el monstruo asciende en lo más profundo de mí

Insaciable, devora mi corazón
Nunca perderé este dolor
Nunca soñaré contigo de nuevo