domingo, 24 de abril de 2011
Aciertos temporales.
Estaba atrapada en mi frondosa isla de pensamientos. No puedo recordar muy bien qué es lo que habitaba mi cabeza en ese momento y, aunque me encantaría detenerme en eso por más borroso que sea el recuerdo, voy a remontarme directamente a los hechos.
Cuando creía que todo estaba perdido, cuando sólo me quedaba estudiar la conducta de extraños seres a través de la observación o persecución (¡Ah, mis elementos de trabajo más fieles!), encontré una pequeña, pequeñísima razón en mi camino.
Si bien recuerdo, mi cabeza estaba alborotada... y mis sensaciones también. Todas mis suposiciones habían sido destruidas por lo que mal denominaba "cobardía" momentánea. Voy a admitirlo, todo ésto me provocaba cierta ansiedad, por lo que estaba en todos lados, observaba amplias e incluso todas las pequeñas cosas de aquel entorno.
Lo más evidente: estaba encerrada en mí. Fuera de todas las cosas que pasaban en ese momento y que no se detenían, todo estaba dentro mío... la Luna, las estrellas, aquellos ojos perdidos que nunca conocí realmente, el vapor resonando y mi temor, que pronto se transformó en vergüenza.
Aquellas cosas que eran racionales para mí comenzaron a transformarse, adoptaron el disfraz de lo absurdo y yo ahí... siendo la persona más irracional del planeta.
¿Cómo podía ésto desaparecer? Mis sensaciones esfumadas entre sí, la carencia de entendimiento... hasta que decidí observar fuera de mí. Un desenfoque visual y apareciste vos. Sin argumentos, con poco conocimiento... mis sentidos desaparecieron. Salí de mi mente -que era sinónimo de prisión unos minutos antes.
Un paso más y me voy a enamorar...
