domingo, 11 de septiembre de 2011

Pequeño homenaje a Poe.

    Hoy es un Domingo depresivo. El día fuera de estas cuatro paredes se ve bastante bien y si salís parece que el viento se va a llevar tu alma. Me gustaría salir a dar un paseo (para que vean que no soy tan masoquista como parecía en líneas anteriores), pero antes, voy a dedicar una pequeña parte de mi tiempo y una entrada de mi blog al querido Edgar Allan Poe, uno de mis autores favoritos. A decir verdad, soy más fanática de sus cuentos -especialmente de los de terror- que de sus poemas. Pero hoy voy a plasmar uno de sus poemas que -a mi parecer- es uno de los más increíbles. No, no es "El Cuervo". Acá va:


SOLO.

Desde el tiempo de mi niñez,
no he sido como otros eran,
no he visto como otros veían,
no pude sacar mis pasiones desde una común primavera.
De la misma fuente no he tomado mi pena;
no se despertaría mi corazón a la alegría con el mismo tono;
y todo lo que quise, lo quise solo.
Entonces -en mi niñez-
en el amanecer de una muy tempestuosa vida,
se sacó desde cada profundidad de lo bueno y de lo malo
el misterio que todavía me ata:
desde el torrente o la fuente,
desde el rojo peñasco de la montaña,
desde el sol que alrededor de mí giraba
en su otoño teñido de oro,
desde el rayo en el cielo
que pasaba junto a mí volando,
desde el trueno y la tormenta,
y la nube que tomó la forma
(cuando el resto del cielo era azul)
de un demonio ante mi vista.
-Edgar Allan Poe.