Me subí a un barco fantasma,
Que me mostró todo lo que antes había visto.
Aparecieron ante mi vista todas las cosas que una vez desaparecieron,
Todas las personas que un día decidieron irse,
Y los escombros de esos momentos que había olvidado porque eran tan destructivos.
Y estuve caminando por aquel barco,
Que era un museo de mi vida pasada...
Muchas reliquias intentaron atormentarme,
Pero me lancé al mar...
Ahí vi todos los momentos que me hacen sonreír,
Las personas que aparecen todos los días sólo para regalarme un abrazo,
Y esas cosas que son esenciales para el día a día.
Bajo el agua me alejé de ese barco,
Llegué a la costa: estaba feliz.
No necesito de las cosas pasadas,
Me gusta el cielo tal cual es hoy.
Y sonreír por lo más mínimo.


