jueves, 16 de febrero de 2012

Dialogando (un ratito) con mi mente.

    - ¿Te acordás de ese día en el que sentiste las cosas como nunca antes?
    Me preguntó mi mente, en un intento por aclarar mis cosas y devolverme ese pedazo de mí que estaban robando aquellos buitres.
    - Sí, ¡cómo olvidarlo!
    Y me apagué.
    - Fue hermoso...
    Sentí esa felicidad extraña de aquella vez e inmediatamente un nudo en la garganta.
    - Fue hermoso porque lo necesitaba. ¿Cómo lo podría olvidar? El día en que el sol dejó de brillar y la niebla me invadió... Ese tiempo en el que todo lo que veía no eran más que ruinas, humo... Y yo estaba ahí escarbando entre los escombros, buscando un poco de felicidad. 
    - ¿Y la superación?
    - Pensar en eso fue lo más triste, me transformé en un ser gris automáticamente... sin saber lo que quería, como todos los demás.
    Y mi corazón se llenó de amargura.











    Hay cosas que cuando las movés duelen. Son como vidrios rotos que no terminaron de ser absorbidos y que si las agarrás, cortan.