domingo, 15 de diciembre de 2013

Lo lindo de la vida.

Anoche tuve un momento de introspección muy común de Diciembre. Pensé que el año se está terminando. Tuve esa sensación de adrenalina que corre por mis venas cuando tengo noción de lo rápido que corre el tiempo lineal en el que estamos inmersos por costumbre. Pensé en toda la gente que espera a que el año se termine, a que empiece otro, teniendo siempre la misma ilusión de que todo va a ser diferente (el famoso "borrón y cuenta nueva"). Pero lo cierto es que el pasaje de un año a otro, de un día a otro, no es más que otro de los convencionalismos que nos propusimos habitar. No es más que una línea cronológica que nos atraviesa y nos corta a la mitad. Así que tomé todo ese momento en el tiempo que representa  un año y regresé atrás. Me imaginé a mí, un quince de Diciembre del 2012 a la madrugada. Y me di cuenta de todos los senderos por los que caminé: muchos de ellos fueron cambios de perspectiva. Viví algunas desilusiones, me transformé en uno de esos seres sin esperanzas que habitan las profundidades abismales, pero eso sólo duró un poco de tiempo hasta que tomé fuerzas y subí a la superficie colorida de la esperanza otra vez. Otros cambios de perspectiva fueron proporcionados por muchas noches de introspección y por un cúmulo de experiencias. Y otros, los más fuertes que me van a acompañar muchos años más, fueron modificados por libros, apuntes y clases. 

Pienso en mi año 2013 y estoy muy feliz porque fue muy fructífero para mí. Viví cosas que nunca imaginé, atravesé muchos cambios (y con ellos, crisis). Y los cambios representan estabilidad. Soy un ser desordenado y a veces un poco desarmado; pero siempre estable, con un eje (que a veces tambalea). Me emociona todo lo que me espera y que no imagino que va a suceder en todo el lapso de tiempo que le corresponda al año 2014. ¡Qué hermoso es lo desconocido! ¡Me siento casi flotando en las zonas desconocidas e infinitas del Universo!