miércoles, 15 de diciembre de 2010

Preguntas, dudas, preguntas.

Si el tiempo se detuviera, ¿Nosotros también lo haríamos?
Y si nosotros nos detuviéramos, ¿El tiempo continuaría corriendo?

Si nuestra vida no es más que un sueño, ¿Quién es el soñador?

¿Por qué no podemos ver más allá de lo que nuestros ojos nos dicen?
¿Acaso no nos quieren mostrar otra realidad prohibida?

¿Por qué si el sol se cae la Luna se apaga?
¿Acaso son parte de un amor prohibido e imposibilitado por la distancia?

¿Por qué no podemos alcanzar el arcoiris?
¿Es simplemente algo intocable o una ilusión óptica que todos padecemos al mismo tiempo?

¿Qué pasaría si todos viéramos el mundo de diferentes colores?
¿Serían distintas visiones o sólo distintas miradas?

¿Quién pintó el cielo celeste y lo hizo tan profundo?

Si mil luciérnagas invadieran el cielo nocturno,
¿El mundo sería una lamparita y las noches morirían?

¿Por qué el pasto es húmedo por las mañanas?
¿Alguien llamado Rocío se encarga de regarlo escondida por las noches?

  No importan las respuestas, tampoco cuántas preguntas 
haya en mi cabeza. De todos modos, siempre va a haber 
un lugar para mis patéticas mañanas despeinadas.