sábado, 29 de septiembre de 2012

-¡Se fue! ¡Se está yendo! ¿Por qué no vas por él?
-Porque se va. Porque todos somos libres. Porque el amor es libertad.

Diario de un pasado.

Ayer estuve revisando mi caja de los recuerdos... Siempre que la abro, casualmente tengo que hacer muchas otras cosas, entonces contemplo las cosas más coloridas y más grandes que se encuentran dentro de esa caja. Pasó algo parecido anoche... Empecé observando las cosas más grandes (¡siempre me hacen sonreír!)... y quise ir más allá de eso. Tomé un par de papeles perdidos, que tenían fecha: uno era de 2010 y otro llevaba inscrito "Miércoles 3 de Marzo de 2011". Comencé a leer y decidí hacer públicos esos dos (leí más que eso).
Estoy segura de que en el momento en que los escribí, jamás hubiera pensado en hacer públicos tales escritos... ¿Y quién soy yo para profanar la privacidad de mi pasado? Mi yo actual quiere compartirlos en este espacio...


Miércoles 3 de Marzo de 2011. "Fuimos a un abismo para dar un paso más allá".


    "Estaba tratando de dar un paso más allá, cuando esa sensación se cruzó con mi ser otra vez. Sonreí macabramente, algo sabía, pero necesitaba sentir esa certeza placentera de ser consciente de mi propia razón. Entonces, casi espontáneamente, puse a prueba aquella verdad que salió a la luz..."

    Y no puedo contar nada más, porque sólo pude sentir esa amarga decepción en mi boca, y no puedo sacarme el gusto. ¿Cómo pretender dar un paso más allá cuando no tengo ninguna señal? Puedo entender lo poco lógicas que son sus respuestas, puedo entenderlo todo... y es lo que más me molesta. Sé dónde estoy parada pero no sé hacia qué lado moverme, porque cuando estaba decidida se interpuso otra duda con ese toque de cinismo en mi camino, entonces volvía a poner el pie en donde se encontraba inicialmente.
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    Cerré los ojos y encontré el lugar de mi corazón en la oscuridad abismal. Porque pensé en dónde se encontraba y miles de cosas, momentos y recuerdos aparecieron en mi cabeza en forma superpuesta. Está esparcido, no en piezas (de esa manera, estaría roto). Está esfumado, de la forma más extraña.

                                                               OBSERVACIÓN:

    Hablé con la única estrella que podía observar desde mi ventana. ¿Por qué desaparecía en su titilar? Quizás otra persona estaba hablando con ella a la vez o tenía otras cosas importantes que hacer pero quería PERMANECER ahí, porque simplemente eso le tocaba o estaba destinada a ocupar ese pequeño espacio. Así es como muchas veces nos limitamos los seres humanos en nuestro andar. No podemos seguir porque tenemos que estar ahí. Estamos esclavizados y condicionados por ese estar y por nuestros propios miedos. Ese miedo a extender nuestras alas para elevarnos y llegar más allá. Somos esclavos de nosotros mismos.

    Entonces, llegando a una conclusión de lo que reflexioné sobre la observación de las cosas, podría atreverme a decir que me mantengo intacta en ese casillero por un miedo oculto y profundo, un miedo desconocido. O quizás se trate de mis alas: no están lo suficientemente listas para comenzar a volar. O solamente quiero volar con vos, pero cada vez que tomo tu mano para que extendamos nuestras alas, te resbalás y querés permanecer o volar de una forma extraña que desconozco. NO CONDICIONES LO QUE HAY QUE DEJAR SER. Porque quizás después sea demasiado tarde y comience a desplegar mis alas para emprender un vuelo sola. Hacia el más allá. Sola... Y vos acá abajo con todos tus miedos, argumentos, falsos sentimientos, hasta que te des cuenta de que estoy muy elevada como para bajar... Otra vez.




2010.

    Ese mismo día estaba por colapsar. Era la primera vez que me encontraba rondando por ese lugar y el rock a todo volumen andaba por aquel pequeño galponcito de paredes amarillas. 
    Los nervios ocupaban todo mi interior y se mezclaban con toda esa ansiedad. Sí, mis ojos pertenecían a otra persona.
    Cuando todo había finalizado y el frío se evaporaba en esa madrugada que aún no quería transformarse en mañana, un grito avergonzante encontró un extraño parecido en aquel oscuro ser y esa abstracción superficial. Gritó. No pude evitar esconderme en medio de la multitud, pero finalmente, sus ojos me encontraron. Podría fingir que estaba ciega, pero en mi interior confesé muchas veces sobre el casual encuentro de nuestras miradas.
    Repitiendo hechos, volviendo y cruzando un par de palabras gracias a una ventana virtual... y el hecho de caminar una y otra vez por ese mismo sector (con la excusa de que el lugar era demasiado pequeño).
    Fue ese día en el que mis ojos cambiaron de dueño. Me vi obligada a acompañar su camino y seguirlo hasta el final de aquella noche. Un camino sobre ruedas, poco espacio y dos manos unidas a través de un  leve impulso de distintas sensaciones. Los nervios internos no desaparecían... pero esta vez eran provocados por otra causa. Su presencia, sus suspiros, su perfume hipnotizador. Y me atrapó en aquel segundo. Un sólo instante y sus brazos, ¿cómo pudo ser eso posible?
    Pasó el tiempo y días y noches en los que verlo me daban ganas de escapar (aunque debo confesar, tenía inmensos deseos de correr a abrazarlo). Su presencia iba a desaparecer por un lapso demasiado corto. Y así fue.
    Lo demás no importa, porque las dudas existenciales desaparecerían con aquel dulce pensamiento.
    Sé que rompiste mi corazón y más de una vez me lo cuestioné a través de mis más profundos miedos. Pero los sentimientos ganaron otra vez y te creo.
    Y así es como un extraño se adueñó de mis ojos... y corazón.




martes, 25 de septiembre de 2012

Lecciones de vida.

Parte I.
    Creo que el rencor es algo malo a largo plazo. Mancha nuestros corazones a medida que aparece. Tan sólo sentirlo por un rato, envenena nuestro corazón y lo mancha... y después es difícil de quitar esa manchita oscura que se pega ahí. 
    A medida que haya más rencor en nuestro corazón se ensucia más y es más difícil de quitar esa suciedad, que pareciera que está ahí para quedarse.
    Yo no hablo desde afuera. Yo envenené a mi corazón con una dosis de rencor... y me resultó muy difícil curarlo.  Sólo un puntito oscuro puede reproducirse fácilmente y comenzar a expandirse. Y lo peor de esto es que si nuestro corazón se impregna de esa peste, lo único que vamos a tener para dar van a ser sentimientos malos. El amor se va a sentir avergonzado de ese corazón tan oscuro y se va a esconder... y no va a querer salir.
    Muchas veces, pareciera que el rencor sirve para no salir lastimado de alguna situación dolorosa. Es como un mecanismo de defensa que aparece rápidamente en esos momentos en los que uno se encuentra roto en pedazos. Pero es un mecanismo con función a corto plazo y que tiene sus peores consecuencias en el futuro... ¡Y cuán difícil es purificar un corazón petrificado por el rencor! 
    Si nos esforzamos por mantener nuestro corazón lleno de amor, el rencor va a ir desapareciendo de nuestra vista... hasta llegar a un punto en que no exista.

Parte II.

    Creo que la confusión no es tan mala en cierto punto. Cuando una persona se acerca a nosotros con el único fin de confundirnos y logra su propósito, ahí me parece mala. Pero cuando surge de la espontaneidad de las decisiones que aparecen en nuestras vidas, no es tan mala.
    Antes, solía imaginarla como algo abstracto que me dejaba ciega y llena de desesperación, sin saber qué hacer... pero ahora puedo verla como una situación en la que me encuentro parada en un sitio del que salen muchos caminos y no sé cuál tomar... ¡Y esa es una de las partes más divertidas de la vida! Que todo sea tan misterioso y tener opciones que elegir, aunque no sepamos qué es lo que queremos.
    Por mi parte, yo siempre elegí con el corazón. Y muchas veces esos caminos que tomé se encontraban repletos de piedras y trampas... y salí lastimada. Pero esas experiencias me sirvieron para una próxima vez en que me encuentre parada en el mismo punto y no sepa qué camino elegir.
    Seguir a mi corazón me hizo sentir que siempre elegí correctamente... Y aunque las cosas no hayan salido como esperaba o como quería que sucedieran, me sentí satisfecha de mis elecciones.


























Hoy vine a hablar de lo que creo.

martes, 11 de septiembre de 2012

El corazón es un punto débil,
Sin embargo, seguimos poniendo ese punto en otras manos
Que lo estrujan y nos hacen llorar.