sábado, 17 de agosto de 2013

Abandonar.

Deshacerse. Desaparecer. Dejar a un lado lo que en algún momento brilló. El abandono existe si lo que estás soltando al abismo del olvido es algo que en algún momento fue importante, tuvo magia. Y sus pasos dejan recovecos como huellas. Y esos espacios vacíos te gritan, te absorben, te asfixian. ¡Y las ruinas! Que lloran, a-rruina-das, y son el reflejo de todo lo que alguna vez fueron. Y yo que miro y me pregunto: "¿Será que la idea de perfección es tan incontenible, que no tiene ningún soporte en esta "realidad" manchada de fantasía? ¿Y cuando cargamos a algo con tintes de perfección, es tan in-soportable que termina derrumbándose?"