Estaba pensando en que se acerca el 2011, y al recordar esos absurdos pensamientos (considerados "absurdos" por la realidad racional en sí), se me ocurrió ponerme un par de gafas. Observar, repentinamente, el mundo de otra forma. ¡Magia! ¡Luces! ¡Diversión!
Pero... ¿Por qué mirar a través de un vidrio? ¿Dónde está la fuerza de voluntad de mi espíritu, de mi motor?
Sí, hay algo horrible en ese lugarcito de mi imaginación repleto de personas con gafas de distintas visiones: nunca más podríamos mirarnos a los ojos. ¡A través de los ojos podemos observar el alma pura de las otras personas! ¿Y qué hago sin tus ojos?
Así es como decidí dejar ese pequeño mundo en mi imaginación. Y sólo habita esos extravagantes lugares.
-No me voy a poner otras gafas-
¡No quiero observar el mundo a través de vidrios empañados!
Y divagando por mis pensamientos es como conseguí llegar a mi decisión final (que aún sigue siendo flexible): voy a observar el mundo desde otra perspectiva, pero mi esencia no va a desaparecer. Observar el mundo con mis propios ojos. Implica más esfuerzo, mi propio esfuerzo. ¡Eso es lo que quiero! Llegar a obtener las cosas a través de mí misma: mis triunfos, mis batallas, mis pérdidas, mis errores, mis aprendizajes, mis decisiones. Todos míos.
Quiero ser un pedazo de porcelana flotando en tu mar.




